Guerra Civil
Cuando se produjo la sublevación militar de julio de 1936 y la división del país en dos bandos, todo el arco mediterráneo permaneció fiel a la República.
Solo en Mallorca triunfo el golpe, pero desde esta isla se enviaban constantes ataques por aire y mar contra las costas peninsulares, amenazando todos los puertos. Frente a estos ataques, el mando republicano estableció cinco puntos fundamentales para su protección, estos fueron los puertos de Castellón, Sagunto, Valencia, Jávea y Alicante. Junto a ellos se establecieron las baterías de costa, que, debido a su alcance y distribución territorial, permitían la defensa del litoral y servían de apoyo a las defensas convencionales, ante un eventual desembarco.
El puerto de Sagunto tenía un gran interés estratégico, ya que en el mismo y junto a la batería se encontraban las instalaciones de la Fabrica nº 15 de la Subsecretaría de Armamento, talleres de siderurgia, hornos y laminadora. En la Compañía Siderúrgica del Mediterráneo se realizaba la producción de planchas de acero destinada a la construcción de vehículos blindados, que eran fabricados en el puerto de Valencia, en las instalaciones de la Unión Naval de Levante, convertida en la Fabrica nº22.
Mientras esto sucedía en la ciudad, cientos de Saguntinos, participaron activamente en las diferentes unidades militares implicadas en la defensa de la II República. Algunos de ellos al finalizar la contienda civil, pasaron a Francia y allí tuvieron diferentes suertes.